“Eyes” by Norman Paeth

Tu a la distancia

Es imposible, tus ojos rasgados en pantalla son imposibles,
tu vientre exquisito en imagen es inverosímil,
la historia de tus modos o lo exótico de tu lengua son vagos.
No puedo concebir o imaginar tu alcance, no puedo tocarte…
tu idea es poco más que insoportable.
Pero entonces sonríes, con esa sonrisa hermosa
y en un segundo dejas de lado la idea.
Detrás de lo imposible, lo inverosímil, lo vago
o la incapacidad de concebir lo inalcanzable
tu lejanía se convierte en realidad,
esa que solo puede ser cuando es deliciosamente lejana,
esa que solo tu sonrisa inmensa convierte en todo.

Te dejaré en blanco, como dejo este verso.

“Lamp of the body” by Aaron Tyree

Lo he de vivir, quedarme adormilado entre tus piernas. Dentro de ti, pequeña inmensidad, dulce anestesia. Ya sé que no somos una pareja al estilo de antes, pero no es necesario tener principios, lo importante es tener finales.

Abordémonos, justo ahora, sin escalas, sin aspavientos ni ticket’s previos con horarios cansados. Viajemos, disfrutemos nuestros paisajes guardados. Clavemos nuestras miradas en nuestros horizontes, en nuestras colinas, en nuestras nubes y consumamos las delicias de nuestras tierras yermas. Recorrámonos palmo a palmo sin que la cordura detenga nuestros vientos. Vamos a conocernos, a contarnos nuestros nombres.. a sorprendernos con el delicioso misterio de nuestros dedos quietos. Quiero entrar en el folklor de tus labios, saborearlos y sentir que, por un momento, no son los años, sino ese rico andar de nuestros pies desnudos caminando por deseos que equivocadamente celamos.

by Dmitry Zherebtsov

El Poeta

Como de costumbre había sido el último en llegar a la escena del crimen. Aún así, lo esperaban. Estacionó su viejo auto sedan frente al edificio de departamentos. Entró. El recibidor estaba repleto de colegas. Los policías iban y venían por todos lados. No fue necesario que se identificara. Subió lenta y pacientemente por las escaleras hasta el sexto piso. Desde muy pequeño tenía una inexplicable fobia a los elevadores. Se dirigió al departamento con el numero 6002. Se pregunto quien sería el que ponía los números en esos lugares y que criterios usaría. Se detuvo por un momento en el umbral de la puerta. Entraban y salían personas a cada instante, la mayoría al verlo lo saludaban inclinando la cabeza con respeto. Por un segundo pensó que tal vez si se daba media vuelta y salía de ahí en silencio, sin decir nada, nadie lo notaría. Pero justo cuando acumuló la determinación de hacerlo apareció un joven de aspecto amable y gesto efusivo, vestido de traje y corbata muy bien combinados, que lo saludo y rapidamente lo llevó al interior del departamento esquivando a las personas en dirección al dormitorio.

- Detective -dijo el joven -que bueno que llegó, los chicos están buscando huellas por todo el lugar. Parece ser el mismo que el de la semana pasada por la manera en que se llevo a cabo el asesinato. Disculpe, supongo que el comandante ya le explico todo por teléfono.. bueno, la víctima es una mujer soltera de veintiocho años, iba a cumplir el mes que entra. Vivía aquí sola, con su gato. El gato está bien. Era azafata de Aeroméxico. Muy guapa, es una lastima. Acababa de regresar de Madrid hace un par de días y al parecer saldría el día de mañana a.. -cerro los ojos por un segundo recordando - Vancouver -resolvió.

El joven guardo silencio. Frente a ellos, en la recamara principal, se encontraba una mujer desnuda, colgada boca abajo casi horizontalmente con los brazos extendidos. Todo su cuerpo esta sostenido por alambres de acero enganchados a distintas partes de su cuerpo y encajados a las paredes en los otros extremos. Había sangre por toda la habitación, como si un enorme globo lleno de sangre hubiese explotado desde el cuerpo de la mujer como centro, salpicando toda la recamara en cada rincón.

-Señor.. - dijo tímidamente el joven oficial - esto estaba clavado en su pecho.. -Alargó la mano y le dio una bolsa de plástico especial con trozo de papel arrugado en su interior.

Él lo recibio pesadamente, extendió el plástico y leyó:

         ”He vuelto, con los hombros cubiertos de tiempo,
       como el viajero que ha recorrido grandes distancias,
        hondos amaneceres, páramos que nunca terminan.

                  En mí hay un aire de pedernales,
                un animal que sueña transportarse
                     de mi ojo derecho a tu ojo.

                    Alguien que conduce tu sed
               y sube tu columna como relámpago.

                    La araña que teje y desteje,
                 la voz que te alcanza a nombrar.

                Con esta mano que es más polvo
                  que silencio puedo asir la luz,
        incendiar el rostro que no alcanzo a entender,
               y detener el tiempo, y detenerme.

                                                 ”R”

Al terminar levanto la mirada a la terrible escena del crimen, repleta de hombres con guantes tanteando y cámaras fotográficas disparándose por doquier. Sacó una cajetilla de cigarros del bolsillo interior de su gastada gabardina y tomó un cigarrillo que encendió con habilidad.

- Porque siempre me tocarán los pinches poetas… -dijo aspirando su primer bocanada de la noche.

“Don’t run away” by Ally Brook